dijous, 25 de gener de 2001

¿Tenemos la rambla adecuada?

Ahora que la segunda fase de las obras de remodelación de la Rambla de Sant Jordi han llegado a su finalización, es el momento de valorar como ha quedado. Pero esta no es la finalidad de este artículo, eso pertenece a la opinión personal de cada uno. La nueva rambla puede gustar o no, pero hay unos puntos que hay que tener en cuenta a partir de ahora.
En primer lugar, se pueden gastar muchos millones en remodelar un espacio para que gane en funcionalidad y estética. La funcionalidad es evidente, pero estéticamente este dinero no se habrá invertido bien si no se acompañan de medidas que afectan directamente a este ámbito. A donde quiero llegar es a: ¿de que sirven estas obras si después se seguirá colgando la ropa directamente en la calle, como solo pasa en esta parte "baja"? Pienso que la buena experiéncia de la calle Maragall es un buen ejemplo de com se puede lavar la cara a un vecindario que, por otro lado, vería revalorizadas sus propiedades.
Pero no solo está este apunte. Existen en la zona muchos bares que, con la ampliación de las aceras, tienen ahora más espacio para poner sus terrazas. Habría que dejar bien claro que la única ampliación, si acaso, es espacial, y que eso no implica que alarguen también los horarios (sobre todo por las noches) y el ruido producido, como sucede actualmente. Y, para acabar, la primera parte de las obras ya fué un buen ensayo para ordenar ciertos aspectos del tránsito. Es evidente que en el barrio faltan muchos aparcamientos (¿o habría que decir que sobran coches? ¿Que crees?) y no podemos tener nuestro vehículo en la puerta de casa, pero sólamente con una buena concienciación de todos los que vivimos y conducimos por la zona evitaremos que el ayuntamiento cambie directamente el nombre de la "Rambla de Sant Jordi" por "Rambla del Zig-zag" o algo así.
En definitiva, renovar la imagen de la calle y hacerla más habitable no solo es responsabilidad del ayuntamiento. Es de todos los ciudadanos.